Gammelstad, cerca de Luleå y del extremo septentrional del golfo de Botnia, conserva la ciudad-iglesia mejor preservada de Escandinavia. Alrededor de la iglesia de piedra de Nederluleå se agrupan 404 pequeñas casas de madera. No formaban un pueblo residencial ordinario: alojaban temporalmente a familias rurales que acudían desde grandes distancias a oficios religiosos, mercados, reuniones y festividades.
La iglesia se levantó a fines del siglo XV, cuando el lugar funcionaba como centro parroquial y comercial para una población muy dispersa. El clima, las distancias y los caminos difíciles impedían volver a casa el mismo día, por lo que cada familia construyó o compartió una kyrkstuga, una sencilla cabaña para pernoctar. La trama de calles creció de manera orgánica en torno al templo.