Chongoni no es una sola cueva pintada, sino un amplio paisaje cultural con abrigos rocosos dispersos por colinas graníticas boscosas cerca de Dedza, en el centro de Malaui. La Unesco registra 127 sitios en 126,4 kilómetros cuadrados y considera que forman la mayor concentración de arte rupestre de África Central. Las pinturas no son simples vestigios para mirar desde lejos: sus imágenes se relacionan con la historia y las tradiciones vivas de las comunidades batwa y chewa. Esa continuidad cultural hace esencial tanto la interpretación como un acceso respetuoso.
La Unesco relaciona algunas pinturas con cazadores-recolectores batwa que vivieron en la zona desde finales de la Edad de Piedra. Otras expresan la tradición, relativamente poco común, del arte rupestre de comunidades agricultoras. Los grupos agrícolas chewa continuaron pintando abrigos rocosos hasta bien entrado el siglo XX. No todas estas expresiones surgieron al mismo tiempo ni de un único pueblo: el paisaje registra distintas formas de vida en la meseta de Malaui, incluida la transición de la recolección a la producción de alimentos y posteriores encuentros históricos.