Los edificios tradicionales asante son un conjunto de diez santuarios situados en aldeas próximas a Kumasi, en Ghana. Constituyen los últimos testimonios materiales importantes de la arquitectura desarrollada por el poderoso reino asante, que alcanzó su apogeo en el siglo XVIII. La UNESCO los inscribió como Patrimonio Mundial en 1980. No forman una ciudad o museo único: Abirim, Asawase, Asenemaso, Bodwease, Ejisu Besease, Adarko Jachie, Edwenase, Kentinkrono, Patakro y Saaman están distribuidos en distintas comunidades.
Los edificios se organizan alrededor de patios y emplean madera, bambú y revoco de barro; originalmente tenían cubiertas de fuerte pendiente hechas con hojas de palma. Sus muros presentan relieves geométricos, espirales, arabescos y figuras de animales o plantas relacionados con símbolos adinkra. Estas formas no son simple ornamentación: comunican proverbios, creencias y valores transmitidos entre generaciones. Las restauraciones responden a la fragilidad de la tierra, la humedad tropical, las lluvias y los insectos.