At-Turaif se alza sobre el Wadi Hanifah, en el borde del oasis de Diriyah, al noroeste del centro de Riad. Sus palacios de adobe y callejones forman el núcleo histórico de un asentamiento definido por el agua, la agricultura y el poder político. No es un palacio aislado ni una calle recreada para visitantes: es un distrito de ruinas y estructuras restauradas cuyo trazado aún permite ver la relación entre la ciudadela y el oasis.
La Unesco sitúa los orígenes de Diriyah en el siglo XV e identifica At-Turaif como la primera capital de la dinastía saudí. Su importancia creció en los siglos XVIII y comienzos del XIX, cuando se convirtió en centro del primer Estado saudí y en un eje político y religioso. Desde la ciudadela se dominaba el oasis, conectando gobierno, defensa y los recursos que hacían posible una comunidad permanente.