Chicago suele presentarse mediante su perfil de rascacielos, pero su geografía empieza con el agua. La ciudad se levanta junto al lago Michigan y creció en torno a un río que enlazaba el comercio interior con los Grandes Lagos. El río fue un canal industrial y una barrera para el desplazamiento; hoy, su borde céntrico es un paseo público. Mirar la ciudad desde esas dos orillas —el lago y el río— ofrece un mapa inicial más revelador que una lista de torres famosas.
El Chicago Riverwalk hace visible esa transformación. El Chicago Architecture Center describe el recorrido público actual como una sucesión de espacios distintos entre Lake Street y el lago Michigan, diseñados para reunirse, navegar, comer y disfrutar del aire libre. El tramo moderno se completó en 2016, tras un proceso más largo que comenzó junto con las obras de Wacker Drive. No es solo un muelle decorativo: forma parte de un esfuerzo cívico para acercar a las personas a una vía fluvial antes asociada con el transporte industrial y la contaminación.