Al suroeste de Johannesburgo, en torno al río Vaal y al límite entre las provincias del Estado Libre y Noroeste, el paisaje de Vredefort conserva huellas de una colisión inmensa. Hace unos 2.023 millones de años, un impacto deformó capas profundas de la corteza terrestre. Las colinas actuales no forman un cráter ordenado en forma de cuenco: son los restos muy erosionados de una estructura mucho mayor, con la geología del planeta expuesta a la vista.
La escala puede inducir a error. La Unesco describe la estructura original con un radio de unos 190 kilómetros; el domo central visible y el bien inscrito legalmente son partes menores de ese sistema geológico. El bien seriado de Patrimonio Mundial abarca aproximadamente 30.111 hectáreas, con un área principal y tres pequeños componentes satélite. Es una muestra representativa de afloramientos clave, no un límite que englobe todas las huellas del impacto.