El Ascensor Lacerda es uno de los emblemas más reconocibles de Salvador, pero su función principal es práctica: transporta pasajeros entre Cidade Baixa, junto al frente costero, y Cidade Alta, la meseta histórica situada arriba. La escarpa ha marcado la geografía urbana desde la época colonial, y el ascensor convierte ese desnivel en un recorrido cotidiano. Muchos visitantes lo descubren como un punto fotogénico frente a la bahía de Todos los Santos; los residentes también lo utilizan como transporte público para conectar calles, servicios y zonas de trabajo a ambos lados de la pendiente.
La entrada inferior queda cerca de la Praça Cairu y del entorno del Mercado Modelo, mientras que la salida superior llega a la Praça Tomé de Sousa, en el centro histórico. Para quienes viajan, resulta útil al desplazarse entre el paseo costero y los barrios cívicos y patrimoniales situados arriba. No es una atracción diseñada como elevador panorámico: la información turística oficial de Salvador advierte que las cabinas no ofrecen la experiencia de un mirador acristalado. Las vistas desde las plazas y los espacios públicos cercanos son mejores para detenerse y tomar fotografías.