Cerca de Ilulissat, en la costa occidental de Groenlandia, enormes icebergs se acumulan donde el glaciar Sermeq Kujalleq desemboca en el mar. El Fiordo de Hielo de Ilulissat es un paisaje natural protegido, no una atracción urbana con carreteras que atraviesan la naturaleza. Su escala resulta difícil de captar en una fotografía: el glaciar avanza con rapidez, desprende grandes volúmenes de hielo y los envía al fiordo, que los conduce hacia la bahía de Disko. La visita reúne un paisaje impactante con un recordatorio: es un lugar de investigación científica y, a la vez, un territorio marcado por generaciones de vida groenlandesa.
El fiordo se encuentra unos 250 kilómetros al norte del círculo polar ártico y fue inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 2004. En su cabecera, Sermeq Kujalleq drena parte de la capa de hielo de Groenlandia. La UNESCO lo describe como uno de los glaciares más rápidos y activos del mundo, con un desplazamiento cercano a 40 metros diarios. Se calcula que cada año desprende más de 46 kilómetros cúbicos de hielo, alrededor de una décima parte de la producción total de icebergs de Groenlandia. Las cifras explican su importancia científica; el paisaje permite entender algo más inmediato: el hielo no es una superficie quieta, sino un sistema en movimiento que transforma roca, mar y hábitat.