El Fuerte de Santo Domingo se alza sobre una colina que domina el estuario del río Tamsui, en la ciudad de Nuevo Taipéi, pero su nombre puede confundir a quien llega por primera vez. Los españoles levantaron en Tamsui una fortificación llamada San Domingo en 1628; el museo local explica que ellos mismos la demolieron antes de que los neerlandeses los expulsaran en 1642. El edificio que se conserva y visita hoy no es aquella construcción española. Los neerlandeses levantaron cerca el Fuerte Antonio, y el museo histórico emplea «Fuerte de Santo Domingo» para denominar el conjunto patrimonial, mientras identifica como Fuerte Antonio a la fortaleza rojiza visible. Esa distinción ofrece una lectura más precisa de la historia en capas del lugar.
El primer Fuerte Antonio neerlandés se terminó en noviembre de 1642 con tierra y bambú; la lluvia y los incendios pronto dañaron esas estructuras. La construcción de un segundo fuerte comenzó en abril de 1644 y concluyó en marzo de 1646, tras dificultades de transporte marítimo y mal tiempo. El museo describe la fortificación cuadrada con lados de unos 36 pies y muros de alrededor de seis pies de grosor; la estructura principal combina piedra, ladrillo y tejas, y la cal llegó desde Tainan. Su núcleo se conserva. El apodo local Hongmao Cheng, «Fuerte de los pelirrojos», alude al término con el que los habitantes llamaban a los neerlandeses y sigue siendo una denominación habitual en Taiwán.