El Fuerte Santo Domingo se alza sobre el río Tamsui, al norte de Taiwán, en un punto estratégico desde el que se controlaban navegación y comercio. El conjunto reúne una fortaleza de ladrillo y la antigua residencia consular británica, dos edificios que permiten leer casi cuatro siglos de competencia colonial, diplomacia y apertura portuaria.
Los españoles establecieron aquí un fuerte de madera en 1628 y lo llamaron Santo Domingo. Tras expulsarlos en 1642, los neerlandeses destruyeron aquella obra y levantaron en 1644 una fortaleza nueva, conocida como Fort Antonio. En Taiwán se popularizó el nombre Hongmao Cheng, “Fuerte de los Pelirrojos”, una referencia histórica a los neerlandeses que permanece en el topónimo chino 紅毛城.