El minarete de Jam se alza en un valle remoto de la provincia afgana de Ghor, en la confluencia de los ríos Hari Rud y Jam Rud. Construido hacia 1190 durante el apogeo de la dinastía gúrida, alcanza unos 65 metros y está realizado casi enteramente en ladrillo cocido. Sus franjas de ladrillo tallado, estuco, azulejo vidriado y caligrafía cúfica y naskh lo convierten en una obra excepcional de la arquitectura islámica medieval.
La torre se relaciona probablemente con Firuzkuh, capital gúrida cuya localización exacta sigue siendo objeto de estudio. Las inscripciones incluyen versos coránicos y textos históricos, mientras que los restos arqueológicos del valle —fortificaciones, cerámica y otras estructuras— muestran que el minarete no estuvo solo. Su forma influyó en torres posteriores de Asia Central y meridional. La UNESCO inscribió el conjunto como Patrimonio Mundial en 2002.