En Pueblo Libre, al oeste del centro de Lima, el Museo Larco presenta arte del Perú antiguo dentro de una casona virreinal del siglo XVIII rodeada de jardines. El contraste se percibe desde el comienzo: las salas coloniales albergan objetos de sociedades mucho más antiguas y el recorrido alterna galerías, depósitos visitables y espacios al aire libre. El museo define su exposición permanente como un viaje por más de 5.000 años de historia. Su atractivo no consiste en afirmar que representa por igual a todas las comunidades, sino en reunir una importante colección arqueológica en un entorno cercano y fácil de recorrer.
La institución nació lejos de Lima. El 28 de julio de 1926, Rafael Larco Hoyle fundó el Museo Arqueológico Rafael Larco Herrera en la hacienda Chiclín y lo nombró en honor a su padre. La primera pieza de la colección fue una vasija retrato mochica que recibió de él en 1923. Después llegaron adquisiciones de los valles de la costa norte y otras regiones; Larco también excavó sitios y publicó investigaciones. El museo señala que su trabajo le permitió proponer una cronología temprana para las culturas de la costa norte, antes de que existiera la datación por radiocarbono.