La isla Robben se encuentra frente a Ciudad del Cabo, pero su historia no se reduce a la distancia entre el puerto y la costa. Durante siglos, distintas autoridades recluyeron allí a personas consideradas incómodas o peligrosas. La Unesco registra sus sucesivas funciones como prisión, hospital para grupos aislados de la sociedad y base militar. Sus edificios y vestigios forman un archivo físico del poder, la exclusión y la resistencia en Sudáfrica.
El nombre que más visitantes reconocen es el de Nelson Mandela, encarcelado allí durante el apartheid. Sin embargo, el patrimonio de la isla también incluye a otros presos políticos, personas criminalizadas, pacientes, militares y comunidades. Las autoridades coloniales neerlandesas y británicas utilizaron el lugar para el destierro; desde el siglo XIX funcionó una colonia de leprosos y aún quedan estructuras militares del siglo XX. Cada etapa explica por qué es un memorial colectivo, no un santuario dedicado a una sola persona.