En el sureste de Senegal, el Parque Nacional de Niokolo-Koba protege extensas sabanas, bosques de galería, humedales y relieves rocosos. Los ríos Gambia, Sereko, Niokolo y Koulountou, junto con sus aguas estacionales, dan forma a hábitats que cambian en distancias relativamente cortas. La Unesco registra una superficie de 913.000 hectáreas, suficiente para conservar un ecosistema sudano-guineano amplio y no solo una pequeña reserva de observación.
El agua marca el ritmo ecológico del parque. Praderas inundables, charcas y bosques ribereños contrastan con bosques secos, sabanas abiertas, mesetas desnudas llamadas bowés y laderas rocosas. La variedad de ambientes sostiene numerosas plantas y animales adaptados a distintas estaciones. El viajero puede pasar de un terreno abierto y seco a vegetación de ribera o humedales, aunque las condiciones y los avistamientos dependen de las lluvias y la época del año.