El Parque Nacional Manovo-Gounda-Saint Floris ocupa una inmensa extensión del noreste de la República Centroafricana, donde se encuentran ecosistemas sahelianos y sudaneses. La UNESCO lo inscribió en 1988 por el paisaje formado por las cuencas de los ríos Manovo, Koumbala y Gounda y la transición entre pastizales septentrionales y sabana arbolada meridional. Con cerca de 1,74 millones de hectáreas, es una de las mayores áreas protegidas africanas.
La inscripción no demuestra que el ecosistema permanezca intacto. El parque figura en la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro desde 1997. Caza furtiva, inseguridad armada, trashumancia, uso ilegal de recursos y débil gestión han socavado la protección. Las descripciones históricas de rinocerontes negros, elefantes, guepardos, leopardos, licaones, gacelas de frente roja y aves acuáticas explican el valor universal, pero no garantizan avistamientos actuales.