El Parque Nacional Coiba protege la isla más grande de Panamá, decenas de islas menores y una vasta zona marina en el golfo de Chiriquí. Sus aguas claras, arrecifes y corrientes productivas del Pacífico sostienen tiburones, rayas, tortugas, cetáceos y grandes bancos de peces. En tierra, el bosque tropical resguardó fauna endémica mientras el antiguo uso penitenciario limitó el desarrollo masivo. Es un destino de conservación extraordinario, pero exige reserva, transporte autorizado y expectativas realistas.
Panamá creó el parque en 1992 y la UNESCO inscribió Coiba y su Zona Especial de Protección Marina en 2005. Estas aguas son un eslabón del corredor marino del Pacífico Oriental Tropical. Los buceadores valoran sus sitios, aunque ningún encuentro con fauna está garantizado y las corrientes pueden ser exigentes. Los puntos de buceo, esnórquel y desembarco dependen del clima, la capacidad y los guardaparques.