Ayutthaya fue fundada en 1351 y durante 417 años funcionó como capital de un reino que se convirtió en una de las grandes potencias comerciales y diplomáticas del sudeste asiático. Su posición en una isla rodeada por los ríos Chao Phraya, Pa Sak y Lopburi facilitó la defensa y conectó la corte con redes marítimas que llegaban a China, India, Persia, Japón y Europa.
En su apogeo, la ciudad reunió palacios, monasterios, mercados y barrios de comunidades extranjeras. La guerra con Birmania culminó en 1767 con el saqueo y abandono de la capital. Los prang, chedis y estatuas de Buda que permanecen no son decorados aislados: revelan la planificación urbana, la religión y el poder de una corte que influyó profundamente en la Tailandia posterior.