En la remota costa sudoriental cubana, el parque protege acantilados calizos, terrazas marinas, cuevas y aguas caribeñas transparentes. Su nombre recuerda el desembarco del yate Granma en diciembre de 1956, pero su valor UNESCO es principalmente natural. Levantamiento tectónico y erosión crearon uno de los sistemas de terrazas calizas costeras más extensos y mejor conservados del mundo, sobre y bajo el mar.
Las terrazas parecen peldaños gigantes. Dolinas, barrancos, cuevas y rasgos sumergidos documentan procesos geológicos de enorme duración. Bosque seco y matorral sostienen especies endémicas adaptadas a suelos delgados y estaciones. No es un parque de playa convencional: sus mejores experiencias unen caminata guiada, interpretación geológica, aves y ocupación humana.