En Manas, el paisaje cambia a cada tramo: las estribaciones del Himalaya descienden hacia praderas, bosques y un río que transforma sus orillas una y otra vez. Este parque nacional del oeste de Assam es un destino para observar fauna y, al mismo tiempo, parte de un gran territorio de conservación junto a la frontera de Bután. Su atractivo no consiste en prometer que aparecerán un tigre o un rinoceronte cuando uno lo desee. La experiencia está en entrar en un ecosistema fluvial activo, donde los animales, las crecidas estacionales y las comunidades cercanas influyen en la visita.
La Unesco inscribió el Santuario de Fauna de Manas en la Lista del Patrimonio Mundial en 1985. El bien inscrito abarca 39.100 hectáreas y constituye el núcleo de la Reserva de Tigres de Manas, mucho mayor, con 283.700 hectáreas. La diferencia importa: «Manas» puede aludir a varias figuras de protección superpuestas, y la cifra de la Unesco no corresponde a toda la reserva. Al norte, los bosques de Bután continúan el paisaje ecológico más amplio, pero el Parque Nacional Royal Manas se encuentra al otro lado de una frontera internacional y tiene administración propia. Los mapas y las páginas de reservas pueden emplear de manera distinta «parque», «santuario» y «reserva»; confirma qué entrada y zona cubre tu permiso.