En la península de Gaspesia, Quebec, el Parque Nacional de Miguasha protege una franja de terreno fosilífero en la ribera sur del estuario de Restigouche, cerca de la bahía de Chaleur. El parque es pequeño —la Unesco registra un bien de 87,3 hectáreas—, pero su importancia científica desborda esa escala. La formación de Escuminac conserva evidencias de vida de hace unos 370 millones de años, en el Devónico Superior, periodo conocido como la Edad de los Peces. La visita se entiende mejor al combinar el paisaje exterior con las exposiciones: el acantilado y la orilla muestran dónde está escrito el relato; el museo explica cómo se interpreta.
La Unesco considera Miguasha uno de los grandes yacimientos fósiles por la importancia de sus restos de peces, plantas e invertebrados para estudiar la historia de los vertebrados. La formación contiene cinco de los seis grupos de peces fósiles asociados al Devónico, una representación inusualmente amplia para un sitio de esa edad. Destacan los peces de aletas lobuladas, excepcionalmente conservados, un grupo relacionado con la evolución de los primeros vertebrados cuadrúpedos capaces de respirar aire. No conviene simplificarlo diciendo que una especie fósil concreta fue antepasada directa de todos los animales terrestres. El valor científico reside en comparar anatomías, diversidad y un registro bien preservado de formas de vida en transición.