La mejor manera de entender los Sundarbans indios es desde el agua. En Bengala Occidental, el delta del Ganges y el Brahmaputra se abre en ríos de marea, canales, bancos de lodo e islas cubiertas de manglar. El Parque nacional de Sundarbans, inscrito por la Unesco, abarca 133.010 hectáreas: una zona protegida dentro de un ecosistema transfronterizo mucho mayor que India comparte con Bangladés. No deben confundirse las cifras del conjunto de los Sundarbans con la superficie del parque indio. Tampoco se trata de una excursión convencional por senderos: el organismo oficial de la reserva indica que dentro de ella se circula en embarcaciones y barcos autorizados.
La Unesco describe el conjunto de los Sundarbans como unos 10.000 kilómetros cuadrados de tierra y agua, con más de la mitad en India y el resto en Bangladés. Las mareas, los sedimentos, las lluvias monzónicas y el encuentro del río con el mar modelan sus canales. Algunas orillas retroceden mientras en otras se acumula limo; las islas y los cursos de agua no son un paisaje inmóvil. Las raíces del manglar ayudan a estabilizar la costa, retener sedimentos y crear hábitats de cría para organismos acuáticos. Estos procesos naturales son parte del atractivo y también explican por qué el clima y el nivel del agua pueden alterar rutas y accesos.