El Gran Cañón no es un único mirador, sino un vasto paisaje del norte de Arizona excavado por el río Colorado y protegido entre un parque nacional y territorios tribales vecinos. El cañón se extiende unos 446 kilómetros, alcanza aproximadamente 29 kilómetros de ancho y supera el kilómetro y medio de profundidad en algunos puntos. Estas cifras describen su escala, no lo que abarca una parada breve: hay largos trayectos por carretera entre los bordes, los miradores muestran sectores distintos y contemplarlo desde arriba apenas introduce un lugar mucho mayor.
Las paredes exponen una sucesión de estratos que conserva cerca de dos mil millones de años de historia geológica regional. El propio cañón es mucho más joven que muchas de esas rocas. Los geólogos del Servicio de Parques Nacionales explican que la meseta del Colorado se elevó hace entre unos 70 y 30 millones de años y que, después, el río Colorado comenzó a excavar profundamente la región hace aproximadamente cinco o seis millones de años. Los arroyos, la intemperie y la erosión ensancharon la garganta y siguen modelándola. Los científicos aún debaten algunos capítulos anteriores de la historia del río: el cañón es tanto un paisaje espectacular como un campo de investigación activo.