En el barrio de Khoria de Damghan, cerca de la mezquita congregacional, la torre funeraria de Pir-e Alamdar conserva uno de los testimonios más valiosos de la arquitectura iraní de comienzos del siglo XI. Sus inscripciones cúficas sitúan la construcción entre 417 y 420 de la hégira, dentro de la primera mitad de aquella centuria.
La información patrimonial iraní identifica a Abu Harb Bakhtiar ibn Mohammad como promotor del monumento, erigido para su padre, Mohammad ibn Ibrahim. Ese dato convierte la torre en algo más que un ejercicio ornamental: fue un mausoleo familiar y una expresión visible de memoria, rango y devoción.