Las pirámides de Meroe se alzan en el desierto de Sudán, cerca de la antigua capital del reino de Kush y unos 200 kilómetros al noreste de Jartum. Sus laderas pronunciadas y capillas funerarias distinguen estas tumbas reales de las pirámides egipcias. Las necrópolis reúnen más de doscientas sepulturas, aunque el número de tumbas, pirámides conservadas y estructuras visibles varía según el criterio utilizado.
Meroe fue uno de los centros del poder kushita, civilización que dominó amplias zonas del valle medio del Nilo entre aproximadamente el siglo VIII a. C. y el IV d. C. Su arte combinó tradiciones locales con influencias faraónicas, griegas y romanas. La ciudad, los cementerios y los santuarios cercanos documentan una cultura con escritura propia, metalurgia, comercio de larga distancia y una monarquía en la que varias kandakes o reinas tuvieron gran autoridad.