El Río Negro es un gran río amazónico, no una única entrada a un parque ni una parada fija de visita. Para orientarse en su curso bajo hay dos lugares clave: el encuentro de sus aguas oscuras con las más claras del Solimões, cerca de Manaos, y el archipiélago fluvial de Anavilhanas, aguas arriba. La información turística municipal incluye excursiones en barco a ambos sitios. Cada recorrido muestra una parte distinta del río, así que conviene decidir si buscas una salida breve desde Manaos o una navegación más larga entre los canales de las islas.
También importa la escala. Anavilhanas se encuentra a unos 40 kilómetros río arriba de Manaos, según el programa PPBio del Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonía, y comprende más de 400 islas. El número y la forma que se ven en un momento dado varían con el nivel del río. El archipiélago forma parte de una unidad federal de conservación administrada por el ICMBio; la localidad cercana de Novo Airão es un punto importante para la administración del parque y el turismo local. En un mapa, las islas pueden parecer una cadena ordenada, pero desde el agua aparecen canales, selva inundada y orillas cambiantes.