Las ruinas de Loropéni se elevan cerca de la frontera meridional de Burkina Faso, en una región conectada históricamente con Costa de Marfil y Ghana. Un recinto de muros de laterita de hasta seis metros de altura encierra más de una hectárea. Es el ejemplo mejor conservado de una decena de fortalezas semejantes y forma parte de un paisaje con alrededor de cien recintos pétreos.
Las dataciones por radiocarbono sitúan los orígenes al menos en el siglo XI, con un apogeo entre los siglos XIV y XVII y abandono definitivo a comienzos del XIX. El sitio se asocia a comunidades Lohron o Koulango y a redes de extracción, transformación y comercio de oro que enlazaban el interior de África occidental con rutas transaharianas y la costa atlántica. Sin embargo, su función exacta y la identidad de todos sus constructores siguen abiertas a investigación.