Sulaiman-Too se eleva abruptamente en el centro de Osh, domina el valle oriental de Ferganá y señala un cruce usado durante siglos en las rutas de Asia Central. Sus cinco cumbres reúnen cuevas, petroglifos, santuarios, senderos y mezquitas reconstruidas vinculadas con una prolongada veneración de la montaña. La UNESCO la inscribió en 2009 como primer bien Patrimonio Mundial de Kirguistán y como paisaje sagrado excepcional.
El culto combina creencias preislámicas con prácticas islámicas. La UNESCO registra 17 lugares de devoción activos y 101 sitios catalogados con petroglifos humanos, animales y geométricos. Algunos peregrinos buscan en piedras y cuevas fertilidad, alivio del dolor o longevidad. Deben describirse como creencias de los fieles, no como curas médicas demostradas. El visitante respetuoso deja espacio y evita fotografías invasivas.