Sobre Bonampak
Una ciudad maya en la Selva Lacandona
Bonampak es un sitio arqueológico maya del municipio de Ocosingo, Chiapas, rodeado por la Selva Lacandona. Su centro político y ceremonial no alcanzó las dimensiones de las mayores ciudades mayas, pero el asentamiento se extendió por un valle productivo donde se cultivaban alimentos básicos y cacao. El INAH describe un trazado disperso, con plaza central, edificios religiosos y residenciales, estelas talladas y una Acrópolis escalonada de unos 46 metros de altura.
La ciudad tuvo su mayor auge entre aproximadamente 600 y 800 d. C., durante el Clásico Tardío. Según el INAH, sus primeros siglos estuvieron bajo la influencia de Piedras Negras y, después, de Yaxchilán. Los monumentos conservados muestran que la autoridad se construía mediante alianzas, sucesiones y representaciones públicas. La escala de Bonampak puede engañar: su fama no depende de una vasta explanada de pirámides, sino de un conjunto excepcionalmente informativo de edificios pintados y esculpidos.
La estructura más conocida es el Edificio de las Pinturas, en la Acrópolis, con tres habitaciones decoradas. Sus imágenes lo hacen singular porque conservan escenas detalladas de la corte, el conflicto y el ritual. No son una ilustración genérica de “la vida maya”, sino un programa político creado para una ciudad y una familia gobernante concretas, cerca del final de su periodo de esplendor.
Tres habitaciones, tres escenas relacionadas
El relato del INAH presenta las habitaciones como una secuencia. En la primera aparecen una procesión de sacerdotes y nobles, músicos y la presentación de un heredero. La segunda se centra en una batalla en la que Chan Muwan II, ajaw de Bonampak, venció con el apoyo de Yaxchilán; luego aparecen adversarios capturados. La tercera muestra una ceremonia con danzantes de atuendos elaborados, integrantes de la familia gobernante y el propio señor realizando un rito de autosacrificio con una hoja de obsidiana.
Las imágenes aportan detalles poco comunes sobre vestimenta, música, jerarquía y ritual, pero también expresan poder. Chan Muwan II llegó al trono en 776 y el INAH vincula con él el programa mural final del edificio. Los gobernantes labrados en los dinteles conectan las habitaciones con una historia dinástica más amplia, ligada a Yaxchilán. Por eso no son un reportaje neutral: presentan los acontecimientos desde la perspectiva de la corte que encargó el monumento.
Los murales también muestran por qué son inadecuadas las ideas simplistas de una sociedad maya uniformemente pacífica o definida solo por la guerra. Bonampak registra batalla y captura de prisioneros, pero también ceremonia, música, familia y representación de las élites. Las habitaciones reúnen esos elementos, en vez de ofrecer un retrato único. La secuencia permite observar cómo violencia política, práctica religiosa y actuación pública podían reforzar la autoridad de un gobernante.
Conocimiento local, investigación y conservación
Los lacandones conocían la ciudad abandonada y guiaron hasta ella a visitantes extranjeros en 1946. El INAH describe las primeras expediciones científicas, realizadas con el Instituto Carnegie de Washington entre 1946 y 1948, cuando Antonio Tejeda y Agustín Villagra copiaron los murales. Una capa de sales de carbonato dificultaba la observación. Por eso no conviene contar el episodio como si forasteros hubieran “descubierto” una selva vacía: el conocimiento local hizo posible ese encuentro.
En 1984, tras deliberaciones nacionales e internacionales, el INAH emprendió una restauración importante de las pinturas. Nuevos estudios en la década de 1990 produjeron documentación fotográfica completa y una reconstrucción digital basada en fotografías. Desde 2011, los trabajos con métodos más recientes han ayudado a distinguir detalles del cuarto 3. La conservación continúa porque las superficies, el estuco y los pigmentos son frágiles; una mejor visibilidad no significa que las pinturas estén libres de los efectos del tiempo y el ambiente.
Que la zona arqueológica esté abierta no garantiza que el Edificio de las Pinturas pueda visitarse por dentro. La información para visitantes del INAH publica horarios, pero sus materiales también han señalado cierres temporales de estructuras, incluido ese edificio. Confirma con el instituto qué recorrido está habilitado antes de emprender el trayecto. Una descripción en una guía o en una página web no demuestra que se pueda entrar a las habitaciones el día de la visita.
Acceso, costos y una comprobación de seguridad
El INAH publica actualmente un horario de lunes a domingo, de 08:00 a 16:30, con último acceso a las 16:00. La tarifa indicada es de MXN 105 para visitantes nacionales y MXN 210 para extranjeros; la página separa además un cobro comunitario de MXN 40 y un transporte de MXN 250. Tómalos como los importes mostrados al consultar el 7 de octubre de 2026 y confírmalos antes de viajar. El transporte local no es el boleto del INAH.
Las indicaciones requieren desplazarse por la red de carreteras regional y cubrir un tramo final sin pavimentar; el INAH describe un acceso desde la carretera 307 y también una ruta por la 199, San Javier y Lacanjá. El estado de las vías, los transportes y los tiempos pueden cambiar. Por tratarse de un lugar remoto, confirma localmente la ruta y el regreso, viaja de día y no confundas el horario arqueológico con una garantía de seguridad para el trayecto.
La advertencia del Departamento de Estado de Estados Unidos, emitida el 11 de agosto de 2026, recomienda reconsiderar los viajes a Chiapas y describe restricciones para empleados estadounidenses en partes del sureste del estado, con Ocosingo como punto de referencia del límite. El mapa es necesario para conocer la geografía exacta y cada país ofrece recomendaciones distintas. Antes de salir, consulta el aviso vigente de tu gobierno y pide información actual al INAH y a las autoridades locales. Si no puedes confirmar acceso y condiciones, aplaza la visita: los murales no justifican asumir un riesgo evitable.