Sobre Ciutat iberica d´ullastret
Una capital en una colina del Empordà
En la elevación suave del Puig de Sant Andreu, entre los campos del Baix Empordà catalán, Ullastret permite imaginar mejor la escala del mundo ibérico. La Generalitat de Catalunya lo identifica como el mayor asentamiento ibérico descubierto en Cataluña y lo describe como capital del territorio indiketa. Su emplazamiento no era solo pintoresco: desde esta llanura agrícola, la comunidad podía vincular la producción de cultivos, ganado, minas y canteras con rutas hacia la costa y la ciudad comercial griega de Empúries.
«Ullastret» designa un conjunto arqueológico más amplio que una sola zona de ruinas. Lo forman dos poblados ibéricos, aunque el itinerario abierto al público recorre hoy los restos del Puig de Sant Andreu. La Generalitat explica que lo visible corresponde a la fase final de ocupación indiketa, en el siglo III antes de nuestra era. Esta precisión ayuda a distinguir la extensión del conjunto de lo que el visitante encontrará realmente en el recorrido señalizado.
La colina hace que el paisaje siga formando parte de la visita. Desde las ruinas se entiende la relación del asentamiento con la llanura del Empordà, sin convertir cada campo actual en un vestigio arqueológico. Ullastret fue un centro habitado dentro de una red de producción e intercambio, no una fortaleza aislada. El lugar se aprecia mejor al observar las murallas, las viviendas y las instalaciones de agua junto con el territorio que las sustentaba.
Murallas, viviendas e ingeniería cotidiana
El elemento más visible es el circuito de piedra defensivo. La autoridad patrimonial catalana presenta la muralla del Puig de Sant Andreu como la mayor y más antigua muralla ibérica de Cataluña y señala que estaba reforzada por seis torres circulares. Su silueta impresiona, pero también revela capacidad de organización: levantar y conservar estas estructuras exigía planificación, materiales y trabajo coordinado. La fábrica conservada habla de una comunidad capaz de transformar su entorno en la cima.
Dentro del recinto, el itinerario pasa junto a restos de casas rectangulares de dimensiones distintas. La interpretación oficial diferencia las viviendas más modestas de los edificios mayores asociados con familias importantes y la aristocracia ibérica. No son interiores intactos, sino huellas arquitectónicas que se pueden comparar desde los caminos. Su disposición permite hablar de diferencias sociales con fundamento, sin inventar relatos privados sobre quienes habitaron cada estancia.
La gestión del agua vuelve tangible la vida de la ciudad antigua. Sus habitantes la recogían en cisternas excavadas en la roca, un sistema que la Generalitat compara con instalaciones de la colonia griega de Empúries. Una calle pavimentada y los restos de tres templos, fechados entre los siglos IV y III antes de nuestra era, completan el recorrido con dimensiones cívicas y religiosas. En conjunto, estos elementos muestran que Ullastret no era solo una muralla: tenía infraestructura, espacios comunes y lugares de culto.
Comercio, identidad y un hallazgo de 2012
La comunidad indiketa aprovechaba los recursos de su territorio y participaba en intercambios con Empúries. El perfil de la Generalitat describe una relación comercial en dos direcciones: la ciudad griega exportaba productos y también recibía mercancías procedentes de otros lugares. Ese vínculo ayuda a explicar la importancia regional de Ullastret, pero no significa que fuera una ciudad griega. Era un asentamiento ibérico que interactuaba con comerciantes mediterráneos y desarrollaba su propia economía e instituciones.
En 2012, una excavación en un tramo de calle incorporó otra dimensión al debate público sobre el lugar. Los arqueólogos hallaron 15 fragmentos de cráneos humanos, entre ellos dos cráneos fijados deliberadamente. La Generalitat presenta el descubrimiento como excepcional y lo relaciona con una práctica ritual de exhibir la cabeza del enemigo vencido, descrita también por autores clásicos. La evidencia merece atención, pero conviene seguir la interpretación arqueológica y evitar convertirla en una escena sensacionalista o en la historia de una persona identificada.
El hallazgo demuestra también cómo una excavación puede cambiar la lectura de una ruina conocida. Una calle suele entenderse como una vía de circulación; en este caso, sus estratos conservaron pruebas de exhibición pública y conflicto. El descubrimiento no explica todos los motivos de la práctica ni representa por sí solo la vida ibérica. Añade una pieza concreta y documentada a una imagen más amplia construida con casas, murallas, comercio, espacios rituales y cultura material.
Cómo organizar la visita al conjunto arqueológico
El yacimiento y su museo monográfico se presentan como una sola experiencia. El servicio oficial de visitas indica que la entrada general incluye el recinto arqueológico y el museo, además de una audioguía para visitantes individuales. La dirección es Afores, s/n, Puig de Sant Andreu, 17114 Ullastret. El teléfono publicado es +34 972 179 058 y la Generalitat facilita el correo macullastret.cultura@gencat.cat para consultas y reservas.
El horario cambia según la estación. Del 1 de octubre al 31 de mayo abre de martes a domingo, de 10:00 a 18:00; del 1 de junio al 30 de septiembre, de martes a domingo, de 10:00 a 20:00. Cierra los lunes y también el 1 y 6 de enero y el 25 y 26 de diciembre. La Generalitat publica una entrada general de 7 euros y una reducida de 5 euros para quienes cumplen los requisitos; los menores de 16 años y otros grupos tienen acceso gratuito. Confirma los avisos antes de viajar, pues los calendarios y condiciones pueden cambiar.
Para llegar por carretera, la ficha catalana propone seguir la C-66 desde Girona en dirección a Palamós y después hacia Torroella de Montgrí y Ullastret; un camino asfaltado local conduce al poblado. Reserva tiempo tanto para las estructuras al aire libre como para el museo, en vez de plantear una parada rápida para tomar fotografías. Es recomendable llevar calzado cómodo para el recorrido arqueológico; la cima puede quedar expuesta al sol o al viento. Si buscas una visita más interpretativa, consulta si hay actividades guiadas o talleres programados.