Nuestro Mundo en Imágenes

Estadio Olímpico de Ámsterdam

Descubre el Estadio Olímpico de Ámsterdam: Juegos de 1928, arquitectura de Jan Wils, visitas actuales y datos prácticos de acceso.

Coordenadas: 52.343395, 4.854251 Actualizado: 2026-10-03

Sobre Estadio Olímpico de Ámsterdam

El Estadio Olímpico de Ámsterdam es mucho más que un recinto con un nombre célebre. Construido para los Juegos Olímpicos de Verano de 1928, sigue siendo un hito público en el barrio Stadionbuurt, al sur de la ciudad, donde el ladrillo, las formas curvas de hormigón y la Torre del Maratón mantienen visible la memoria de los Juegos. Aún se utiliza para deportes y eventos, pero no es un museo abierto al que se pueda entrar cualquier día sin más. Hoy conviene organizar la visita con una excursión reservada, un evento público programado u otra oportunidad de acceso confirmada por el estadio.

Construido para los Juegos de Ámsterdam de 1928

El estadio fue diseñado por el arquitecto neerlandés Jan Wils como recinto principal de los Juegos Olímpicos de Verano de 1928, celebrados del 17 de mayo al 12 de agosto. Las primeras competencias comenzaron antes de la ceremonia inaugural: el torneo de hockey arrancó el 17 de mayo, mientras que la apertura oficial tuvo lugar el 28 de julio. Esta diferencia ayuda a entender por qué las fuentes históricas pueden dar fechas distintas para la “inauguración” del estadio o de los Juegos. El lugar se construyó para un acontecimiento internacional que situó a Ámsterdam en el centro del deporte mundial durante varias semanas.

El complejo no era solo una gran arena para espectadores. El Registro Nacional de Patrimonio de los Países Bajos describe un recinto deportivo olímpico más amplio, construido entre 1926 y 1928 y ampliado entre 1936 y 1937, con el estadio y la Torre del Maratón como elementos dominantes. La fachada de ladrillo y sus marcadas líneas horizontales le dan un carácter distinto al de los estadios de vidrio actuales. El diseño de Jan Wils también obtuvo una medalla de oro olímpica en el concurso de arquitectura, cuando el arte y la arquitectura formaban parte del programa de los Juegos.

La Torre del Maratón, de 46 metros, sigue siendo uno de los detalles más reconocibles. Durante la ceremonia inaugural del 28 de julio de 1928 se encendió en su parte superior una llama olímpica. El Archivo Municipal de Ámsterdam y la historia del propio estadio identifican ese acto como la primera llama olímpica utilizada en la apertura de unos Juegos de Verano. La torre se concibió como una señal visible desde distintos puntos de la ciudad para indicar que los Juegos estaban en marcha. Su silueta enlaza el estadio con una ceremonia que después se volvió parte central de la imagen olímpica.

Los Juegos tuvieron también un significado social y cultural más allá de la arquitectura. El archivo municipal señala que en 1928 las mujeres pudieron competir por primera vez en atletismo y gimnasia en los Juegos Olímpicos. La prueba femenina de 800 metros generó polémica después de que algunas corredoras terminaran exhaustas, y la disciplina salió del programa femenino hasta 1960. El episodio refleja tanto los prejuicios de la época como el rendimiento de las atletas. Por eso, la historia del estadio no es simplemente un registro de triunfos deportivos.

Salvado, restaurado y todavía en uso

Después de los Juegos, el estadio siguió acogiendo deportes y eventos públicos. Su trayectoria incluye fútbol, atletismo, competencias internacionales y grandes concentraciones; además, el maratón mantiene una relación estrecha con el recinto. Sin embargo, el edificio no siempre estuvo a salvo cuando cambiaron las prioridades urbanas de Ámsterdam. En 1987, los planes para derribarlo provocaron una campaña ciudadana y, posteriormente, el complejo fue protegido como monumento. El registro nacional reconoce su valor cultural, deportivo, arquitectónico y urbanístico.

A finales del siglo XX se llevó a cabo una restauración importante. El aspecto actual refleja un esfuerzo deliberado por recuperar el carácter del diseño de Jan Wils de 1928 y, a la vez, adaptar el recinto a usos contemporáneos. Las ampliaciones y reformas posteriores habían transformado el edificio, y la restauración eliminó muchas de esas capas. Se conservaron la mampostería, la estructura de hormigón, los característicos voladizos y la relación entre la arena y la torre. En lugar de inmovilizarlo como una reliquia, la intervención ayudó a que volviera a funcionar como sede deportiva y de eventos.

La programación también ha evolucionado. El estadio ha recibido atletismo, fútbol, conciertos y eventos públicos, y sigue formando parte del calendario deportivo de Ámsterdam. En 2005 abrió allí un museo deportivo llamado Olympic Experience, pero la página histórica actual del estadio indica que cerró posteriormente. No conviene planear la visita pensando que ese museo continúa abierto. El atractivo sigue siendo el propio recinto: su arquitectura, la historia de sus eventos y el entorno olímpico conservado, que pueden conocerse mediante las modalidades de acceso que ofrece la organización.

El edificio forma parte de un conjunto patrimonial más amplio que incluye la Torre del Maratón, accesos, muros perimetrales y otras estructuras. El registro nacional describe una composición distintiva, revestida de ladrillo, con líneas horizontales marcadas, estructura de hormigón y grandes aberturas de acero y vidrio. Al observarla desde la calle se entiende cómo debía integrarse el estadio en el terreno olímpico circundante. Su condición de monumento no se debe solo a un acontecimiento de 1928: también refleja el conjunto urbano que ha sobrevivido y su función cívica actual.

Cómo visitar el estadio hoy

El estadio no permite entrar libremente en cualquier momento. Su página de información para visitantes recomienda reservar una visita guiada, asistir a un evento público o acudir durante una apertura especial. El recorrido digital se realiza con una tableta y dura unos 45 minutos; el estadio lo ofrece entre semana, de 8:00 a 17:00. Las visitas guiadas pueden solicitarse para el día, la tarde o el fin de semana, con un mínimo de cinco personas. La tarifa vigente indicada es de 12,50 euros por persona, sin IVA. Confirma la reserva y la disponibilidad antes de viajar.

Los eventos públicos son otra forma de conocer el recinto, pero el acceso y las zonas abiertas dependen de cada actividad. Consulta la agenda oficial y las condiciones de las entradas, en vez de suponer que el boleto de un evento incluye todas las partes del complejo. La dirección que aparece en la página para visitantes es Olympisch Stadion 2, 1076 DE Ámsterdam. Para quienes llegan en coche, el estacionamiento subterráneo funciona las 24 horas; el estadio anuncia pases diarios desde 15 euros si se reservan con antelación. Confirma con el operador los límites de altura, la disponibilidad y el precio.

Para aprovechar la visita, dedica un tiempo a mirar más allá de la arena central: observa la Torre del Maratón, la fachada de ladrillo, los accesos y la relación del estadio con el barrio. Lee la información de acceso antes de salir, sobre todo si esperas entrar, porque no se permite el acceso ordinario sin reserva. El museo Olympic Experience está cerrado, pero el edificio sigue siendo un patrimonio vivo. Su historia va de los Juegos de 1928 y una de las primeras llamas olímpicas a la amenaza de demolición, una campaña de conservación ciudadana y un recinto que Ámsterdam todavía utiliza.