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The Manor

Conoce la historia de The Manor, la residencia de Aaron Spelling en Holmby Hills, sus ventas millonarias y por qué no es una atracción pública.

Coordenadas: 34.07333, -118.4282194 Actualizado: 2026-10-10 Google Street View

Sobre The Manor

Una mansión de fama muy pública

En Los Ángeles, The Manor se conoce más por los titulares que por una puerta abierta a los visitantes. Esta gran residencia privada de Holmby Hills se convirtió en sinónimo de la escala del éxito del productor de televisión Aaron Spelling y, más tarde, de los precios récord del mercado inmobiliario de lujo de la ciudad. También recibe el nombre de Spelling Manor y, durante los años de Candy Spelling allí, el apodo de “Candyland”. Esos nombres pueden hacer pensar en un museo o en una atracción para admiradores. No lo es: hablamos de una vivienda particular cuya historia, propietarios y ventas despertaron reiteradamente la atención pública.

La diferencia importa a quien viaja. La propiedad se encuentra en un barrio residencial, no dentro de un programa público de visitas a casas históricas. Las fuentes consultadas informan sobre operaciones inmobiliarias y planes de sus propietarios, pero no anuncian recorridos regulares, horarios de ingreso ni un centro de visitantes. Que exista un punto en el mapa o fotografías en Internet no autoriza a entrar. Es posible conocer la historia arquitectónica y mediática de la mansión sin acercarse a un domicilio privado ni incomodar a sus residentes o vecinos.

Construida para Aaron y Candy Spelling

La casa actual se terminó en 1991 para Aaron Spelling, productor de series populares como Dynasty y Beverly Hills, 90210, y su esposa Candy. La prensa de la época describió una vivienda de estilo château de 56.500 pies cuadrados, unos 5.250 metros cuadrados. Coberturas posteriores caracterizaron su planta como una W y situaron la residencia en un terreno de alrededor de 4,7 acres. Las cifras ayudan a entender la fascinación, aunque el dato más revelador es que fue concebida como hogar de una destacada familia del espectáculo, no como monumento abierto al público.

El solar tenía una historia anterior: el diario Los Angeles Times señala que antes hubo allí una casa perteneciente al cantante y actor Bing Crosby, sustituida por el edificio actual. Se informó que la mansión de los Spelling tenía 123 habitaciones, aunque los recuentos de viviendas enormes pueden variar según qué espacios se consideren habitaciones. Artículos posteriores mencionaron una sala para cortar flores, varios cuartos para envolver regalos y un espacio para vino y queso decorado como un café francés en la acera. Son rasgos publicados por la prensa, no instalaciones que los turistas puedan visitar o utilizar.

De “Candyland” a una venta de récord

Tras la muerte de Aaron Spelling, Candy puso la propiedad en venta. En 2011, la prensa informó que Petra Ecclestone la había comprado por 85 millones de dólares, una cifra que llevó la casa a los medios internacionales y vinculó su historia a una nueva propietaria. Las noticias de esos años describieron obras importantes de renovación durante la etapa de Ecclestone. El cambio de manos también muestra cómo la arquitectura de celebridades pasa de una familia privada al mercado global del lujo: cada operación genera nuevas descripciones, precios de oferta y conjeturas sobre el futuro de la vivienda.

La residencia volvió a cambiar de manos en 2019 por unos 119,75 millones de dólares, según el registro de una inmobiliaria participante y reportes posteriores del sector. En 2022, el Los Angeles Times documentó que se ofrecía por 165 millones; era el precio solicitado entonces, no el monto confirmado de una compraventa. Después de varios años de comercialización, Realtor.com informó que Eric y Wendy Schmidt la compraron en 2025 por 110 millones de dólares. El mismo reporte decía que pensaban llamarla “594”, en referencia al número de la dirección. Fue un plan atribuido a los compradores en esa publicación, no una prueba de que desde entonces todos los medios hayan adoptado el nuevo nombre.

Lo que puede ver un viajero y lo que no

El interés de The Manor nace de la combinación de historia del entretenimiento, diseño residencial y espectáculo inmobiliario. Su tamaño se volvió tema público porque era excepcional incluso para Los Ángeles, y sus propietarios la conectaron con la televisión, las grandes fortunas de la Fórmula 1 y, más tarde, la filantropía tecnológica. Sin embargo, las noticias disponibles no sustituyen un estudio arquitectónico: aportan algunos recuentos, la superficie del terreno, precios y anécdotas, pero no un plano medido completo ni un informe de conservación. Por eso, conviene presentar esas referencias como datos publicados, no transformar el lenguaje promocional en la afirmación de que se trata de un monumento museístico.

Para planificar, no hay una entrada que comprar ni horarios públicos de visita en las fuentes consultadas. Es una vivienda privada, así que no se debe organizar una visita interior ni entrar en sus jardines. Holmby Hills es una zona residencial; respeta las normas de circulación, la privacidad y cualquier restricción de acceso. No bloquees entradas de vehículos, cruces barreras ni fotografíes personas de cerca. La manera responsable de acercarse a la historia de la mansión es mediante reportajes fiables, sin convertir las calles de sus vecinos en un circuito turístico.

El cambio de nombre y el precio importan menos que la pregunta que plantea la propiedad: ¿cómo se convierte una casa en símbolo cultural sin convertirse en bien público? Su historia ofrece una mirada breve a Los Ángeles: la influencia de la televisión, el diseño doméstico ostentoso, el capital internacional y los límites del turismo de celebridades. El registro verificable reúne su construcción para los Spelling, varias ventas de alto perfil y la compra de los Schmidt en 2025. No incluye, en cambio, un programa de visitas. Dejar clara esa frontera permite contar una historia atractiva sin prometer un acceso que sus propietarios no han ofrecido.