Los acueductos de Cantalloc forman parte de la red de puquios del valle de Nasca, en la región peruana de Ica. Son galerías filtrantes, canales abiertos y reservorios que captan agua subterránea y la conducen hacia zonas de cultivo en uno de los paisajes más secos del país. Cantalloc, situado a pocos kilómetros de la ciudad de Nasca, permite observar algunos de los característicos accesos en espiral conocidos como ojos.
Los tramos subterráneos fueron construidos con paredes de canto rodado y cubiertas de lajas de piedra o troncos de huarango. A intervalos, los ojos descienden hasta el canal y permiten ventilación, inspección y limpieza. El control de la pendiente mantiene un flujo constante y reduce erosión y sedimentación. El agua llega a depósitos desde los que todavía puede distribuirse a parcelas agrícolas, prueba de la durabilidad del sistema.