El nombre «Líneas de Nasca» suele evocar unas pocas figuras conocidas, pero el paisaje protegido es más amplio y diverso de lo que sugiere una fotografía aérea. La Unesco denomina al sitio Líneas y geoglifos de Nasca y Palpa, e incluye las pampas de Jumana, en la árida costa sur del Perú. Los trazos se extienden por la región Ica, en una vasta cuenca desértica entre las localidades de Nasca y Palpa, a unos 400 kilómetros al sur de Lima. No se trata de un monumento único con una puerta de ingreso: es un paisaje arqueológico cuya escala se entiende mejor al conocer sus distintos puntos de observación.
La inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco se produjo en 1994. La descripción oficial destaca la continuidad de un paisaje cultural creado durante siglos por comunidades de la costa sur peruana. El valor del lugar no reside solo en el tamaño de las figuras, sino también en las marcas, su disposición y el entorno que conservan evidencias de cómo las poblaciones usaron y comprendieron este territorio seco. Para quien viaja, esa diferencia cambia la visita: el atractivo comprende tanto las figuras reconocibles de animales como la enorme superficie cuidadosamente modificada donde aparecen.