El Parque Nacional de Cesarea ocupa un tramo de costa mediterránea donde las ruinas portuarias se encuentran con la línea de playa actual. El asentamiento comenzó como Torre de Estratón, un enclave fenicio y después helenístico, antes de que Herodes el Grande lo recibiera en 30 a. C. y lo transformara en una ciudad monumental. La Lista Indicativa de la Unesco sitúa la construcción principal de la nueva ciudad y el puerto aproximadamente entre 22 y 10/9 a. C. Herodes la llamó Cesarea en honor a su aliado romano, Augusto César; el puerto debía convertirla en un centro del Mediterráneo oriental.
El puerto, conocido en la Antigüedad como Sebastos, fue una obra de ingeniería ambiciosa. La costa no ofrecía un puerto profundo y protegido de forma natural, por lo que sus constructores levantaron rompeolas artificiales y una dársena resguardada. Esa infraestructura conectaba navegación, comercio, administración y la imagen ceremonial de la ciudad. Los restos que se observan hoy no reproducen un puerto romano en funcionamiento, pero la costa, las estructuras sumergidas y las exposiciones arqueológicas ayudan a comprender la escala de la obra. El oleaje, la erosión y las construcciones posteriores transformaron la línea costera; la vista actual no es una réplica exacta del antiguo litoral.