El Coliseo es el nombre más conocido del Anfiteatro Flavio de Roma, pero el monumento es mucho más que una estructura superviviente de los espectáculos imperiales. Construido en el siglo I para celebrar actos públicos, fue dañado, adaptado, usado como cantera y vivienda, estudiado y restaurado a lo largo de los siglos. El Parque Arqueológico del Coliseo lo presenta como una construcción compleja dentro de un paisaje arqueológico mayor, donde la ingeniería antigua y las transformaciones de Roma siguen siendo visibles.
Su nombre procede de la colosal estatua que estuvo cerca, no de una denominación oficial de la Antigüedad. El anfiteatro fue impulsado por los emperadores flavios y se convirtió en escenario de combates de gladiadores y cacerías de animales. Su escala, los circuitos interiores y los mecanismos de la arena permitían organizar el movimiento de espectadores y participantes. El edificio también exhibía poder y ordenaba a un público numeroso.