La medina de Marrakech es el núcleo histórico de una ciudad fundada por los almorávides entre 1070 y 1072. Desde aquí gobernaron un territorio que se extendió por el norte de África y al-Ándalus; los almohades la convirtieron después en su capital. Sus murallas rojizas, puertas monumentales, jardines y mezquitas fijaron una identidad urbana que siguió transformándose bajo las dinastías saadí y alauí.
La Kutubía y su minarete de 77 metros dominan el perfil de la medina. A ellos se suman la madrasa Ben Youssef, las tumbas saadíes, los palacios El Badi y Bahía, los jardines históricos y numerosos riads. La plaza Jemaa el-Fna funciona como gran escenario público de vendedores, músicos, narradores y puestos de comida, y posee además reconocimiento de la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial.