La isla Heron se encuentra en el sector meridional de la Gran Barrera de Coral, frente a la costa de Queensland. Se llega desde Gladstone en barco o helicóptero, siempre con un traslado reservado de antemano. Es un cayo coralino, no un complejo costero unido al continente; los arrecifes, las mareas y la fauna condicionan casi todos los aspectos de la estancia. La Universidad de Queensland describe la isla y sus aguas como Sea Country de los pueblos Bailai, Gooreng Gooreng, Gurang y Taribelang Bunda. El cayo comenzó a formarse hace unos 6.000 años. Reconocer esa geografía cultural es importante: no se trata de un paisaje tropical vacío, sino de un lugar con vínculos indígenas vivos y con una presencia moderna de turismo e investigación.
Los registros europeos dieron nombre al cayo en 1843, después de que un geólogo de una expedición observara garzas sobre el arrecife. En la década de 1920 funcionó allí una fábrica de sopa de tortuga, que tuvo una vida breve; durante los años treinta, el capitán Christian Poulsen convirtió la isla en un destino vacacional. Heron fue declarada parque nacional en 1943 y en 1951 abrió una estación de investigación marina construida expresamente para ese fin. El complejo turístico posterior y la comunidad científica crecieron junto a la importancia ecológica de la isla, no en sustitución de ella. Esta historia en capas ayuda a entender por qué conviene visitarla como un alojamiento dentro de un entorno de arrecife protegido, y no solo como un hotel con vistas al mar.