Los Acantilados Fósiles de Joggins se extienden a lo largo de la bahía de Fundy, en Nueva Escocia, y conservan uno de los registros más completos del período Carbonífero. Las mareas, entre las más altas del mundo, erosionan continuamente la costa y dejan al descubierto capas formadas hace unos 300 millones de años, cuando la región estaba cerca del ecuador y cubierta por bosques pantanosos. Troncos fosilizados, plantas, invertebrados y restos de antiguos vertebrados permiten reconstruir ecosistemas anteriores a los dinosaurios.
El lugar tuvo además una larga relación con la minería del carbón. Sus estratos fueron estudiados por geólogos del siglo XIX y ayudaron a comprender cómo los organismos quedaban preservados dentro de árboles huecos. En 2008, un tramo costero de 15 kilómetros fue inscrito como Patrimonio Mundial de la UNESCO por la calidad excepcional de su archivo geológico. El centro de visitantes ocupa terrenos recuperados de la antigua mina de carbón Joggins No. 7 y explica tanto la paleontología como la historia minera local.