En el Schweizerhof de la Hofburg, el Tesoro Imperial de Viena reúne objetos cuyo valor nunca fue únicamente económico. Coronas, insignias ceremoniales, joyas y reliquias religiosas hicieron visible la autoridad: representaron dinastías, imperios, fe y rituales. Los orígenes de la colección se remontan al siglo XIV, cuando las pertenencias de los Habsburgo, documentos y objetos de devoción se guardaban junto a la capilla del palacio. La visita permite seguir cómo cambiaron las ideas de poder.
La exposición se organiza en un Tesoro Secular y un Tesoro Eclesiástico. El primero reúne coronas, insignias imperiales, objetos dinásticos y piezas de la Orden del Toisón de Oro; el segundo presenta vasos litúrgicos, vestiduras y relicarios. La separación ayuda a orientarse, aunque ambas historias se entrecruzan: política y religión se mostraban juntas mientras los gobernantes reorganizaban residencias, colecciones y ceremonias.