En Chinguetti, una población histórica de la región mauritana de Adrar, la mezquita antigua es mucho más que una silueta fotogénica frente al desierto. Sigue siendo un lugar de oración y un punto central de una ciudad cuyas callejuelas, casas y bibliotecas familiares de manuscritos cuentan siglos de vida sahariana. La oficina nacional de turismo mauritana describe la mezquita como una construcción del siglo XIII; la Unesco incluye Chinguetti en un conjunto de cuatro ksour antiguos vinculados al comercio transahariano y al saber islámico. Por eso, visitarla significa acercarse a un paisaje patrimonial vivo, no solo fotografiar un minarete.
La mezquita forma parte del bien inscrito por la Unesco como «Antiguos ksour de Ouadane, Chinguetti, Tichitt y Oualata», incorporado a la Lista del Patrimonio Mundial en 1996. La organización describe estas ciudades como centros comerciales y religiosos que crecieron junto a las rutas caravaneras del Sahara. Su trama histórica comprende calles estrechas, casas con patios y mezquitas con minaretes cuadrados. La de Chinguetti se entiende mejor en relación con el casco antiguo: sus dimensiones, materiales y papel central unen la arquitectura con la comunidad que se congregaba en torno a ella.