Al oeste de Jojeyli, en la región uzbeka de Karakalpakistán, el complejo de Mizdakhan se extiende por una cadena de colinas junto a la carretera hacia Konye-Urgench. No es un monumento único, con una sola entrada y una sola historia. El nombre abarca un amplio paisaje arqueológico y funerario, donde los restos de un antiguo asentamiento conviven con un cementerio que sigue teniendo importancia para los peregrinos.
Las autoridades turísticas regionales y nacionales describen un conjunto de unas 200 hectáreas distribuidas en tres colinas. Esa escala explica por qué la visita se parece menos a entrar en un museo compacto que a leer un paisaje. Senderos enlazan tumbas, túmulos, muros en ruinas y edificios religiosos posteriores; la estepa abierta y la cercanía de Jojeyli enmarcan el lugar sin ocultar sus huellas del tiempo.