Takht-i-Bahi es uno de los complejos monásticos budistas mejor conservados de Pakistán. Fundado a comienzos del siglo I d. C., ocupa varias cimas cerca de Mardan, en Khyber Pakhtunkhwa. La posición elevada ayudó a proteger patios, celdas, pasajes y salas tras su abandono, y hoy permite entender la organización monástica.
La UNESCO lo inscribió en 1980 junto con la ciudad fortificada de Sahr-i-Bahlol. Son dos componentes de una misma propiedad, separados por unos cinco kilómetros; visitar únicamente el monasterio no cubre todo el sitio.