A unos 11 kilómetros al noreste de Kutaisi, en una ladera boscosa sobre el valle del Tskaltsitela, el monasterio de Gelati reúne culto, memoria real, arquitectura y vida intelectual. Es un complejo ortodoxo activo y también un bien del Patrimonio Mundial de la Unesco. Esa convivencia importa al visitante: Gelati no es solamente un museo de piedra medieval, y el respeto por la vida monástica forma parte de la experiencia. Su atractivo depende también del paisaje, pues el recinto y el entorno se comprenden mejor como una unidad.
La construcción comenzó en 1106 bajo el rey David IV, conocido como David el Constructor, durante una etapa en que el reino georgiano consolidaba su poder y sus instituciones culturales. La Unesco señala que la iglesia principal se terminó en 1130, ya bajo el sucesor de David, Demetrio. La Enciclopedia Nacional de Georgia sitúa el conjunto a unos 11 kilómetros de Kutaisi y describe una comunidad arquitectónica desarrollada a lo largo de generaciones. Hoy se distinguen la iglesia principal, las de San Jorge y San Nicolás, el campanario, la academia y vestigios de otras dependencias monásticas.