El Palacio Imperial de Shenyang conserva el complejo cortesano de la dinastía Qing antes de que sus gobernantes dirigieran el imperio desde Pekín. Situado en el centro histórico de Shenyang, en la provincia de Liaoning, es más pequeño que la Ciudad Prohibida, pero sus edificios y su trazado revelan otra historia política: el ascenso de un Estado dirigido por los manchúes, la formación de la autoridad Qing y el posterior traslado de la corte a la antigua capital imperial de China. Hoy funciona como museo. Sus salones, patios, puertas y colecciones ayudan a interpretar la arquitectura como expresión de poder, ritual y cambio político, no solo como una sucesión de tejados llamativos.
La construcción comenzó en 1625, cuando Nurhaci, fundador del Estado Jin Posterior, estableció su corte en Mukden, nombre que entonces se empleaba para Shenyang. Su sucesor Hong Taiji continuó las obras y adoptó el nombre Qing en 1636. En 1644, las fuerzas Qing entraron en Pekín y la dinastía convirtió esa ciudad en su capital principal. El complejo de Shenyang mantuvo su importancia ancestral y ceremonial; emperadores posteriores regresaron al noreste en visitas oficiales. Esta cronología permite comprender que el origen de la dinastía y su centro político no estuvieron siempre donde el visitante podría esperar.