El Parque Arqueológico de Monquirá, conocido popularmente como El Infiernito y asociado también con Zaquencipa, protege hileras de columnas pétreas y monolitos tallados en el alto valle al oeste de Villa de Leyva. El apodo español refleja incomodidad colonial ante la forma fálica de algunas piedras; usar el nombre institucional reconoce un lugar prehispánico con significados más complejos.
La información regional describe monumentos de al menos 2.200 años, vinculados con sociedades ancestrales del posterior mundo muisca. Investigadores relacionan columnas orientadas este–oeste con observaciones solares y ciclos agrícolas, mientras piedras mayores y enterramientos indican usos rituales y funerarios. Son interpretaciones basadas en evidencia, no prueba de toda afirmación espectacular sobre un «observatorio antiguo».