El abrupto afloramiento de granito junto al embalse, al este de Medellín, suele llamarse Piedra del Peñol, Peñón de Guatapé o simplemente La Piedra. Los nombres reflejan la identidad compartida de los municipios vecinos; el operador de la atracción emplea «La Piedra» y la sitúa en Guatapé. Para quien llega, la primera impresión es física: una roca oscura se levanta de pronto sobre un paisaje verde, recortado por el agua, y una escalera estrecha recorre su cara. La vista desde arriba atrae, pero subir es solo una parte de la experiencia. Entender cómo se nombra el lugar, cómo se llega y quién lo administra ayuda más que tratarlo como una parada rápida para una foto.
El operador describe la formación como un afloramiento del batolito antioqueño, una gran masa regional de roca ígnea, e identifica cuarzo diorita y minerales como cuarzo, feldespato, hornblenda y mica. Su página da alturas de 220 metros en el punto máximo y 140 en el mínimo, pero estas medidas dependen del punto de referencia; aquí no se convierten en una cifra de altitud sin contexto. La misma fuente registra el nombre indígena «mojará» o «mojarra». Como los nombres y datos geológicos se repiten de distintas formas en publicaciones turísticas, conviene atribuirlos: son detalles publicados por el propio operador de la atracción.