En la carretera entre Montenegro y Pueblo Tapao, en el departamento colombiano del Quindío, el Parque del Café convierte el cultivo que identifica a la región en una jornada de entretenimiento e interpretación cultural. No es una finca cafetera ni representa por sí solo todo el Paisaje Cultural Cafetero inscrito por la Unesco. Es una atracción construida dentro de esa región viva, donde las plantaciones, los pueblos y las laderas andinas siguen formando parte de la vida diaria. Distinguir esos espacios enriquece la visita: las atracciones ofrecen espectáculo y el entorno permite acercarse a la cultura que dio forma a este rincón de los Andes.
La operación está a cargo de la Fundación Parque de la Cultura Cafetera, entidad sin ánimo de lucro creada en 1995 por la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia y el Comité Departamental de Cafeteros del Quindío. La fundación explica que busca mostrar, en un ambiente natural y recreativo, el aporte del café a la vida colombiana. Su sitio oficial describe un terreno de 125 hectáreas, de las cuales 58 están construidas, con más de 35 atracciones mecánicas y culturales. Son cifras publicadas por el operador, no mediciones de la Unesco.