A unos 48 kilómetros de Siem Reap, Phnom Kulen se eleva como una meseta boscosa cuya historia va mucho más allá de los templos de Angkor que suelen conocer los viajeros. Las autoridades turísticas camboyanas la presentan como un destino natural e histórico; el expediente de Camboya en la Lista Indicativa de la Unesco identifica allí la antigua ciudad de Mahendraparvata. No se trata de una sola ruina concentrada, sino de un paisaje amplio con asentamientos, santuarios, obras hidráulicas, abrigos rocosos y lugares sagrados todavía activos. El bosque y el agua forman parte de la visita.
Las inscripciones vinculadas a los primeros gobernantes jemeres relacionan Mahendraparvata con el rey Jayavarman II y con finales del siglo VIII y comienzos del IX. El expediente de la Unesco señala la importancia simbólica de la montaña y recoge la tradición según la cual Jayavarman II proclamó allí su soberanía en 802. Los historiadores utilizan ese relato para explicar el surgimiento de la monarquía angkoriana, pero una ceremonia no debe confundirse con la formación completa de un Estado. La evidencia apunta a un proceso político que se desarrolló durante generaciones y en distintos lugares.