La Fortaleza de Brimstone Hill ocupa una cresta volcánica escarpada sobre la costa occidental de San Cristóbal, desde donde la vista alcanza otras islas del Caribe. Esa altura explica su función militar: permitía vigilar el mar y defender una posesión colonial de gran valor. Hoy, el mismo relieve ofrece panorámicas memorables, aunque también exige caminar por pendientes, escalones de piedra y sectores expuestos al sol.
No se trata de un edificio aislado, sino de un sistema de bastiones, cuarteles, cisternas, muros de contención y caminos distribuidos por la ladera. Fort George, también llamado la Ciudadela, domina una de las cumbres. La Unesco considera el conjunto un ejemplo excepcionalmente bien conservado de ingeniería militar británica de los siglos XVII y XVIII, adaptada al paisaje caribeño y no simplemente trasladada desde Europa.