En el extremo norte del centro histórico de Tréveris, la Porta Nigra es mucho más que un fondo espectacular para las calles peatonales que la rodean. Es la puerta urbana romana mejor conservada al norte de los Alpes, y su supervivencia se debe en buena medida a una transformación posterior: durante siglos fue también un complejo religioso, además de una entrada fortificada. La piedra oscurecida por el tiempo dio origen a su nombre conocido, «Puerta Negra»; sus distintas capas conectan la planificación romana, la vida medieval y la conservación patrimonial contemporánea. El monumento forma parte del conjunto UNESCO de Tréveris, inscrito junto con la catedral y la iglesia de Nuestra Señora en 1986.
La autoridad patrimonial regional fecha la Porta Nigra hacia el año 170 y calcula que se construyó con unos 7.200 bloques de piedra. La escala se percibe desde la calle, pero la técnica resulta aún más reveladora de cerca: los sillares se unieron sin argamasa y se sujetaron con abrazaderas de hierro. La puerta marcaba el acceso norte a Augusta Treverorum, la ciudad romana que se convertiría en Tréveris. No era un monumento aislado para visitantes, sino una de las entradas de la ciudad; sus torres y pasajes controlaban el tránsito hacia un importante centro urbano.