La Reserva Biológica del Atolón de las Rocas protege 35.186 hectáreas de ambiente marino en el Atlántico, frente al estado brasileño de Rio Grande do Norte. Creada por decreto en 1979, fue la primera reserva biológica marina de Brasil. Junto con Fernando de Noronha integra desde 2001 un sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO, reconocido por su papel como zona de alimentación y reproducción para fauna del Atlántico sur.
El atolón, de origen coralino y algal, emerge apenas sobre el océano y queda rodeado por arrecifes, piscinas naturales y aguas productivas. Es lugar de anidación de tortugas verdes y carey y de numerosas aves marinas y migratorias. También protege tortuga boba, tiburón limón, corales, estrellas de mar y crustáceos amenazados. Su aislamiento convierte el lugar en un laboratorio excepcional para estudiar ecosistemas insulares y marinos con escasa alteración humana.